miércoles, 8 de enero de 2014

EL VALOR DEL RESPETO

El Valor del Respeto
En el respeto está implícita la TOLERANCIA, entendida como la aceptación de las condiciones que los demás tienen. No obstante, TOLERAR no es CLAUDICAR ni CONCILIAR LO IRRECONCILIABLE.
El respeto comienza en la propia persona y está referido a las leyes naturales. El estado original del respeto está basado en el reconocimiento del propio ser como una entidad única, una fuerza vital interior, un ser espiritual, un alma. La conciencia elevada de saber “quién soy” surge desde un espacio auténtico de valor puro. Con esta perspectiva, hay fe en el propio ser así como entereza e integridad en el interior. Con la comprensión del propio ser se experimenta el verdadero autorrespeto. Así, las primeras FALTAS DE RESPETO se dan hacia uno mismo, cuando no se valora la manera como se trata a sí mismo -por ejemplo abusando del alcohol, comiendo mal por gusto propio, haciendo del sexo una actividad morbosa donde los abusos y el placer por el placer primen, etc.-
Fuente de conflicto
El conflicto se inicia cuando falta el reconocimiento de la propia naturaleza original y la del otro. Como resultado, las influencias negativas externas dominan completamente el respeto. Estabilizarse en el estado elevado del propio ser asegura auténtico respeto por y de los demás debido a que se actúa con la conciencia de que todo ser humano tiene un valor innato, que es puro y virtuoso. Esta forma de pensar garantiza la victoria final, porque la interacción sobre esta base asegura que surja la bondad inherente del propio ser y de los demás.
La causa de todas las debilidades se origina en la ausencia de autorrespeto. La persona se llena de diferentes deseos o expectativas, exigiendo consideración o respeto de los demás. La persona, al hacerse dependiente de fuerzas externas en lugar de sus poderes internos, mide el respeto mediante los factores físicos y materiales, tales como la casta, el color, la raza, la religión, el sexo, la nacionalidad, el estatus y la popularidad. Cuanto más se mide el respeto sobre la base de algo externo, mayor es el deseo de que los demás tengan un reconocimiento hacia mí. Cuanto mayor es ese deseo, más se es víctima del mismo y se pierde el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Si las personas renunciaran al deseo de recibir consideración de los demás y se estabilizaran en el estado elevado de autorrespeto, la consideración y el respeto los seguiría como una sombra.
El desafío es desarrollar el valor del respeto en el propio ser y darle una expresión práctica en la vida diaria. Aparecerán obstáculos para probar la solidez del respeto y, con frecuencia, se sentirán en los momentos de más vulnerabilidad. Es necesaria la confianza en uno mismo para tratar con las circunstancias con seguridad, de manera optimista, esperanzadora. En las situaciones en las que parece que todos los apoyos se han desvanecido, lo que permanece fiel es el nivel en que se ha podido confiar internamente en el propio ser.
Ambiente de respeto
El poder de discernir crea un ambiente de respeto, en el que se presta atención a la calidad de las intenciones, actitudes, conductas, pensamientos, palabras y acciones. En la medida que exista el poder de la humildad en el respeto hacia el propio ser —y el discernimiento y la sabiduría que permiten ser justo e imparcial con los demás— habrá éxito en la forma de valorar la individualidad, apreciar la diversidad y tomar en consideración la tarea en su totalidad. El equilibrio entre la humildad y el autorrespeto da como resultado el servicio altruista, una actuación honrosa desprovista de actitudes débiles tales como la arrogancia y la estrechez mental. La arrogancia daña o destruye la autenticidad de los demás y viola sus derechos fundamentales. Un temperamento así perjudica también al transgresor. Por ejemplo, la tendencia a impresionar, dominar, o limitar la libertad de los demás se manifiesta con el propósito de imponerse en detrimento del valor interno, de la dignidad y la paz mental. El respeto original se subordina a uno artificial.

Por tanto, pretender ganar respeto sin permanecer consciente del propio valor original se convierte en el método mismo para perderlo. Conocer el valor propio y honrar el de los demás es la auténtica manera de ganar respeto. Puesto que tal principio tiene su origen en ese espacio prístino de valor puro, los demás sienten intuitivamente, la autenticidad y la sinceridad. En la visión y la actitud de igualdad existe una espiritualidad compartida. Compartir crea un sentimiento de pertenecer, un sentimiento de familia.
Ese sentido de honor y de valor puede extenderse a la naturaleza. La falta de respeto y trabajar en contra de las leyes de la naturaleza ocasionan un desequilibrio ecológico y desastres naturales. Cuando el respeto y la reverencia se extiendan a la energía eterna de la materia, los elementos servirán a la humanidad con precisión y abundancia.
Respeto es el reconocimiento del valor inherente y de los derechos innatos de los individuos y de la sociedad. Estos deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las personas se comprometan con un propósito más elevado en la vida. El respeto y el reconocimiento internacionales por los derechos intelectuales y las ideas originales deben observarse sin discriminación. La grandeza de la vida está presente en cada uno, por lo que todo ser humano tiene el derecho a la alegría de vivir con respeto y dignidad.

EL ASEO

La higiene y aseo personal son aspectos de la intimidad de una persona. Pero no debemos olvidar que esa higiene tiene una gran repercusión en la vida social y la relación con las demás personas.
Una persona desaliñada, con mal aspecto, que no se ha bañado puede sufrir el rechazo de terceros, causando malestar. Las prácticas higiénicas deben desarrollarse en la intimidad, salvo causa de fuerza mayor. Por lo tanto, nada de usar la seda dental o los palillos en público, tampoco limpiarse las uñas con cualquier objeto y otros comportamientos similares igual de incorrectos y repugnantes.
La higiene es una tarea diaria y no solo para hacerlo de vez en cuando. Es decir, no podemos pasar por alto asearnos de pies a cabeza. La higiene forma parte de la educación básica de la persona y los buenos hábitos se aprenden desde pequeños. Un niño que se asea a diario y se ducha todos los días, difícilmente sea un adulto descuidado en su aseo personal.
Recoredemos que este tema no se debe tratar en conversaciones públicas ya que es un tema muy personal e íntimo. Para estar limpios y bien aseados conviene recordar:
- La cara y las manos deben estar SIEMPRE limpias. Las lavaremos las veces que hagan falta, por supuesto sin caer en la obesión...
- El pelo debe estar limpio y bien peinado. A los más pequeños les mantendremos bien protegidos de los bichitos y con el pelo corto y bien peinado.
- Uñas limpias y cortas. Las mujeres, si las llevan pintadas, deben cuidar de llevar el esmalte en perfectas condiciones.
- Los dientes limpios, buen aliento.
- La ropa arreglada, sin rotos ni descosidos y limpia.
- La ropa blanca debe estar impecable y ni hablar de medias y zapatos que deben relucir.

viernes, 3 de enero de 2014

GRANDES FILÓSOFOS ILUSTRADOS.

GRANDES FILÓSOFOS ILUSTRADOS.

Los pensadores ilustrados fueron llamados filósofos por sus contemporáneos. Entre ellos destacaron:


Voltaire (1694-1778). 

Defendía una religión natural y la existencia de un Ser Supremo, pero rechazaba las iglesias establecidas, las supersticiones y los ritos irracionales. Autor de Cándido y el Diccionario filosófico. 


Voltaire.jpgEn 1746, fue elegido miembro de la Academia francesa. Por unas obras, además de por su pensamiento bastante liberal, fue perseguido y encarcelado y encarcelado en la famosa cárcel de la Bastilla. Pero se destacó a lo largo de los años por sus escritos literarios y sobre todo por los filosóficos.

Voltaire defendía la igualdad de todos, la creencia de un sentimiento universal de la justicia, que tiene que reflejarse en las leyes de todas las sociedades. Y que la vida en común, exige un "pacto social" para preservar el interés de cada uno.



Montesquieu (1689-1755)

En su obra El espíritu de las leyes desarrollaba algunos principios de la teoría política contemporánea, como la monarquía parlamentaria y la separación de poderes.

Nació en una familia aristócrata y se dedicó al estudio de las leyes en las Universidades de Burdeos y París. En 1721 se dio a conocer por medio de una negativa crítica a la sociedad francesa de su época, las Cartas Persas. Viajó por varios países europeos y publicó varias obras donde expone las teorías que fue desarrollando gracias a sus observaciones de la situación política en las diferentes naciones.

Es considerado uno de los precursores del liberalismo político por su teoría de la necesidad de separación de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) para evitar la tiranía y el despotismo, teoría que se aplica en la actualidad. 

Rousseau (1712-1778)

En la obra Emilio planteó una nueva visión de la educación. También fue fundamental su aportación a la teoría política con El contrato social, en el que se muestra partidario de las ideas democráticas.

Jean-Jacques Rousseau (painted portrait).jpgNació en Ginebra, Suiza. En 1750 ganó el premio de la Academia de Dijon (lo cual cambió su vida) por su Discurso sobre las ciencias y las artes. Su otro gran discurso, es el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres (1755), en el que expuso la teoría que defendía que la ciencia, el arte y las instituciones sociales han corrompido a la humanidad. 

Una de sus obras más importantes, El contrato social, como teoría política, explica, entre otras cosas, el origen y propósito del Estado y de los derechos humanos. En este defiende que: para vivir en sociedad, los seres humanos acuerdan un "contrato social" que les otorga ciertos derechos a cambio de abandonar la libertad de la que dispondrían en su estado natural, pero que es un contrato que se debería de cumplir para vivir en una sociedad en la que todos los seres humanos somos iguales.